Me tomo la libertad

Ser libre y sentirse libre son dos cosas muy diferentes.

En general en el mundo ‘occidental’ se supone que nuestra libertad esta garantizada. A priori podemos movernos libremente, reunirnos, acceder a conocimientos diversos sin restricciones… llevamos vidas en las que los márgenes de actuación son bastante amplios en cuanto a sus posibilidades.

El problema viene en que muchas veces, aunque la posibilidad existe, puede que no se ejerza porque hablemos claro, aunque no haya una prohibición expresa, si que hay una cierta presión para que hagamos (o no hagamos) algunas cosas.

Ya sea dentro de la sociedad en general o dentro de la dinámica de un grupo, nos sometemos a pequeñas restricciones de nuestras libertades personales, unas veces mas gustosamente que otras.

Y ahí es donde un día podemos empezar a sentirnos no tan libres como creíamos. Ahí es donde vemos que no podemos, no debemos (hacer, ir, leer, decir, ver, oír, o cualquier otro verbo) determinadas cosas si no queremos sufrir las consecuencias que conlleva el atrevernos a salir de lo que corriente general impone.
Y a nadie le gustan las consecuencias porque somos seres sociales y buscamos la pertenencia y la aprobación ya sea de forma consciente o inconsciente.

Pero.. realmente merece la pena?

Merece la pena querer pertenecer a un grupo que solo me quiere como un ser castrado? alguien sin visión, sin posible crecimiento verdadero? merece la pena recortarse a uno mismo para encajar? merece la pena ser la peor versión de ti misma (la resumida, la abaratada, la fácil) sólo para que otros estén contentos?

Creo que no. No lo merece. Prefiero ser consecuente conmigo misma, prefiero la versión original, y que lo que tenga que venir, que venga, que lo estaré esperando.

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Diario de sueños

No son sueños nuevos sino de hace un par de semanas pero creo que deben estar aquí por lo reveladores de las circunstancias en las que se soñaron. Puede que los que pasen por el blog y no me conozcan o no conozcan bien la situación que estoy viviendo actualmente no vean claro su significado pero los que me conocéis de verdad, en carne, hueso y pensamiento, verán claro a través de ellos.

Estos dos sueños corresponden a días diferentes pero hay algo en mi cabeza que me dice que están unidos entre sí así que los publicaré en la misma entrada.

1.Soñé que caminaba por un jardín. Es un jardín frondoso de arboles muy verdes y hermosos. El día es soleado y caminar en el frescor de la sombra es muy agradable.
Al tocar una hoja de los arboles veo que tiene un pequeño gusano verde. Me dan mucho asco los gusanos y la suelto sobresaltada.
Comienzo a fijarme en las demás hojas y veo que todas tienen gusanos verdes y que al moverse a mi paso empiezan a caer sobre mi, me caen sobre el pelo y la ropa, quiero salir de allí cuanto antes.
Me apresuro en llegar a un pequeño claro, el sol brilla con mucha fuerza. En el centro, sobre una hoja enorme reposa una gigantesca oruga verde.

2.
2.1 Tengo 13 o 14 años, quizás menos, todavía formo parte del equipo de baloncesto del colegio. Estamos en los vestuarios, una chica y yo nos estamos duchando después del entrenamiento.
En la pared del final de las duchas hay una puerta marrón, siempre esta cerrada y sé perfectamente que no hay que abrirla bajo ningún concepto. Esta prohibido.

La chica me dice.
– Yo sé donde da esa puerta, voy a abrirla y mirar.

Quiero impedírselo pero para cuando quiero reaccionar, ella ya tiene medio cuerpo fuera. Voy a por ella a tratar por lo menos de que nadie se de cuenta de que abrimos.
Al intentar tirar de ella veo lo que hay al otro lado.
Solo es otro gimnasio, desde donde estoy puedo ver la parte alta de las gradas, un marcador y parte de una cancha.
Es demasiado tarde, ya nos han visto y el entrenador nos grita
– Eh vosotras dos!
Y corre hacia la puerta para echarnos una buena bronca.
No nos da tiempo a cerrar la puerta y entra detrás de nosotras en el vestuario.
Es un hombre y está en nuestro vestuario, pienso que es horrible que esté ahí dentro, no debería estar ahí, es el vestuario de las chicas.
No estoy vestida así que cojo una camiseta y me tapo como puedo doblandome sobre mi misma sentada en el banco.

– No debisteis mirar por esa puerta- nos dice- os la vais a cargar.

La otra chica responde señalándome
– Ha sido idea de ella.

Me quedo atónita, además de advertirla e intentar que no saliera, ahora me acusa de ser la instigadora, no me lo puedo creer!

2.2 Pasamos a estar en la terraza de un bar. Soy ya adulta, estoy tomando algo con algunos compañeros.
Uno de ellos lleva una peluca, es una de esas pelucas de carnaval con rastas y una especie de boina de colores, fea a mas no poder, se ve un poco ridículo.
A él parece hacerle gracia llevarla y me pregunta.

-Estoy guapo? me sienta bien?

Le miro pensando si me lo esta diciendo en serio y le contesto
-Ese no es tu pelo
-Claro que si- me contesta- yo siempre he llevado rastas.

Miro hacia mi derecha y veo que a mi lado hay alguien sentado que es exactamente igual que el pero sin peluca.
Debo poner una cara muy extraña porque me dice.
– Ese soy yo
– No, ese no eres tu, ese es alguien que se te parece, pero no eres tu.
Al mirarlo con detenimiento veo que no es exactamente igual, algunas arrugas mas, algún kilo de mas… es como ver una versión de esa misma persona 10 años después.

El chico de la peluca se levanta de la mesa y nos dice a todos sonriendo.
– Bueno chicos, adiós, os dejo, tengo muchas cosas que hacer pero no os preocupéis, que yo me quedo con vosotros (refiriéndose a su doble).

– Ese no eres tú- le digo- a mi no me engañas. Ese no eres tú.

Pero él se da la vuelta y se va.

Ya sé que aparentemente estos sueños no tienen relación pero de alguna manera están conectados, hay algo que se me escapa pero que sé que los mantiene unidos, acepto sugerencias quizás entre todos descubramos el hilo.