Diario de sueños

Una de esas joyas que se tienen solo de vez en cuando

Paseaba con unos amigos por la ciudad, estaban de visita y yo les enseñaba todas esas cosas que suelen ir a ver los turistas. Estábamos en una calle muy comercial, en la que había varias pastelerías y les iba explicando en que consistían los dulces típicos  En ese momento empiezo a ver que en la calle hay muchos militares.

Nos miran con mala cara, es como si estuviéramos haciendo algo prohibido así que decidimos marcharnos.

En la siguiente escena estoy con una amiga, las calles están tomadas por el ejercito, es la misma sensación que se puede tener cuando vemos una película de la alemania nazi y allí yo me siento judía  Se que nos tenemos que marchar, que tenemos que escaparnos y que no tenemos muchas alternativas, solo un autobús pero tenemos que cruzar la ciudad y ademas sale dentro de mucho tiempo.

Subimos una de las calles principales, muchos comercios están cerrados con tablones y los que quedan abiertos están llenos con su gente, todas las miradas me dicen: -Lárgate!

La ciudad esta en la costa, es un día muy soleado así que decidimos dar un ultimo paseo por la playa, la marea esta muy alta por lo que no queda casi espacio para el paseo pero continuamos caminando. Llegamos a una zona donde el agua ha tapado completamente la arena y si continuo voy a mojarme , me doy cuenta de que llevo una falda larga con lo que si continuo me empaparía por completo así que me paro incapaz de decidir si cruzar o no.

Ya estamos cerca de la estación de autobuses, en un bar donde hay un hombre que reparte una especie de solicitudes de trabajo, la gente se agolpa a su alrededor pero consigo coger unas cuantas. No puedo dejar a los demás en tierra y marcharme yo.

Voy a intentar comer algo en el bar, ya queda poco tiempo para salir. Tu estas allí  tomando algo con otra gente, me acerco a ti para despedirme, no puedo evitarlo te abrazo y me echo a llorar, querría que vinieras conmigo pero tu no me crees, no crees que la situación sea tan grave, piensas que exagero. Yo se que no nos volveremos a ver.

 

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Diario de sueños

Ayer soñé que me moría, así sin mas, me moría sin dolor ni sufrimiento como un pajarito. No sé de que, solo sé que estaba cambiándome de ropa en el vestuario y al segundo siguiente ya estaba muerta.

Y en lo primero que pensé es en ir a buscarte para darte un beso de despedida, ya ves, ni siquiera me entró el pánico  solo quería verte y así lo hice. Pero no parecías darte cuenta de mi presencia y mi beso se quedó ahí, dado pero no recibido.

Así que volví al vestuario a ver que podía hacer, allí había alguien que me esperaba y que me dijo Vuelve! tienes que volver te han llevado al hospital y tu madre te está esperando, vete!

Y era cierto, ahí estaba mi madre preocupada, sentada en la habitación del hospital cuando intenté acercarme sentí una especie de viento y ya volvía a estar dentro de mi, consciente de tener una herida en algún sitio, pero incapaz de encontrarla.

 

Poesia para la supervivencia

 

Las personas curvas – Jesús Lizano
(Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas…)
A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.
A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.
No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de todas las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
No los dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.
A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.