Aviso

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Un trozo de barro

UN TROS DE FANG

Tu no saps com em fas sentir, com un ninot fora la caixa tan petit i insignificant, a les teves mans un tros de fang.
Tu no saps com em fas sentir, com un idiota que compta el temps perdut entre un “ja ens veurem” i un “avui no puc”.

Tu no saps reconèixer en mi el que tinc d’or, te sembla una llauna, i jo m’arrugo i vaig oxidant-me.
El que trobo dolç a tu t’amarga… I per allargar la tonteria, el què ens cremava, avui està ofegant-me.
Tu no saps com em fas sentir

UN TROZO DE BARRO.

Tu no sabes como me haces sentir, como un muñeco fuera de la caja.
Tu no sabes como me haces sentir, como un idiota que cuenta el tiempo perdido entre un “ya nos veremos” y un “hoy no puedo”.

Tu no sabes reconocer en mi lo que tengo de oro, te parece una lata, y yo me arrugo y me voy oxidando.
Lo que me parece dulce a ti te amarga… Y para alargar la tontería, lo que nos quemaba, hoy me está ahogando
Tu no sabes como me haces sentir

Diario de sueños

Volví a soñar con la iglesia grande. He estado un monton de veces en ella, pero ahora ha cambiado. Sigue siendo enorme y aunque parezca mentira es un lugar muy dificil de encontrar, muy muy dificil, tanto que parece estar escondida entre los edificios de la ciudad.
Entré como siempre, entre dos de los edificios, bajando la gran escalinata de piedra, esperando encontrarme el claustro con sus columnas y en la plazoleta central la estatua, esa que nunca recuerdo que representa pero que me da miedo.
Esta vez baje esas mismas escaleras entre ambas alas del mismo claustro y me encontré en un enorme parque de hierba fresca recien cortada.
En el habia un chico y una chica esperandome, hay mas gente paseando por alli pero ellos son mis amigos. El chico esta montado en un caballo y tiene sujeto por las riendas a otro.
Me invita a montar, no está ensillado asi que me intento dar impulso y subir de un salto. Caigo y vuelvo a saltar, lo intento y lo intento pero no puedo subir.

patinaba una niña en Paris

Hoy he aprovechado la tarde para ir a patinar un poco al bidegorri de la playa. Llano y bien asfaltado, parecia el mejor lugar para dar un paseito, no he contado con la cantidad de coches que pasan junto a el y que desgraciadamente SI han reparado en mi presencia. He tenido que oir como me pitaban varios e incluso como me gritaban “Aprende guapa!” desde una furgoneta.

Es que la gente no tiene otra cosa que hacer que avergonzar publicamente a una patinadora patosa?

Dia peregrino

Siempre me pasa cuando tengo salida por las profundidades de la provincia, me enredo y salgo tarde, y volver a casa se vuelve un autentico via crucis.

Hoy he salido indecentemente tarde y he llegado a la estacion con el tiempo suficiente para ver como el tren se escapaba en mis propias narices, como solo hay uno cada media hora, he ido a ver la frecuencia de los autobuses que salen justo al otro lado de la carretera.
Sólo pasan dos lineas, ambas con frecuencia de media hora, y contando las paradas veo que una de ellas pasara en un 15 minutos. Espero pacientemente dando paseos por la acera y por fin aparece por la curva, se acerca  yyyy…… pasa de mi como de la mierrrrda dejandome tirada en la marquesina, mientras miro con cara de tonta como se aleja.

Viendo el éxito no obtenido,  vuelvo al redil y me siento en la estacion de tren a seguir esperando a que algun medio de transporte de masas se digne a llevarme a mi casa.

El tren lo bueno que tiene es que siempre para. Puede estar destartalado, hacer un ruido infernal o que cojas el de la hora de salida de la gente con trastornos mentales varios, pero llega, para y te lleva a tu destino.

Hoy ha habido niños que lloraban desconsolados mientras pedian a gritos patatas. Me habria unido a ellos con gusto, yo que me he montado en ese vagon a las 15:35 y que no habia probado bocado desde las 7:00. Estaba cansada y hambrienta, y sin esperanza de poder llegar antes de las 16:30, yo si que tenia ganas de lloriquear como un bebé.

Pero como soy una adulta (o eso parece) guardo la compostura, miro por la ventana y pido fuerzas al universo para poder llegar a refugiarme en mi casa.