One day

 
Esta tarde tenia unos irrefrenables deseos de ir a entrenar, pero hoy no toca asi que he dejado que se fueran convirtiendo poco a poco en unas ganas tremendas de bailar. Comodo, barato y te levanta el animo. Alguien mas se anima?
 
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La herencia

 
De mi madre he heredado, el color de los ojos y del pelo, el tono de la voz y las migrañas.
 
Hoy estaba ya esperando a que me despertara, ha aparecido con todos los efectos especiales, la sensacion de que te estan haciendo un remate a ganchillo en la pupila, las sombras que corren por los lados y los destellos, las nauseas, una fotofobia que para si la quisiera el conde dracula y….. he mencionado el dolor? si, el dolor tambien esta ahi, en el cuadrante anterior izquierdo de la cabeza que parece que me estuvieran taladrando con la dremel.
 
Como es algo conocido, y se que no tiene mucho arreglo me lo tomo con filosofia y tiro palante, que remedio! bajo el brillo del monitor, apago la luz del despacho y trabajo con el ojo tapado a ratos en plan capitan Barbarroja. No me quejo, se que podria ser peor.
 
Ahora cenare me tomare una de esas pastillitas azules que me quitan todos los males y se habra acabado todo, no, panda de malpensados, no es Viagra, es Antalgin.
 

Prehistoria I

 
Hace muy poco hablando sobre los blogs hice recuento de los años que llevaba en esto. Ya son 7 años. Siete años en diferentes casas claro, emitiendo desde el espacio solo llevo desde junio.
 
He tenido muchos lugares desde los que he escrito, algunos estan cerrados y enterrados a metro y medio, para que nadie los encuentre.
A otros les eché doble vuelta de llave  porque sus contenidos solo son aptos para mi misma y otros siguen abiertos aunque sin actualizar porque les tengo demasiado cariño como para darles un carpetazo definitivo y cerrarlos.
 
Alguna que otra vez me paso por el que sigue abierto, es una ventana muy real que mira a mi pasado,  puedo ver la que era desde 2003 y eso me gusta, veo lo bueno y lo no tan bueno que ha sucedido desde entonces.
Me hago gracia, mira como era… jaja, mucho mas triste que ahora, mucho mas agobiada y sin embargo que ternurilla me da leerla, que me dan ganas de decirla
 
– Ya veras tonta como vas a salir de esa y de muchas mas.
 
En fin, que me niego a matar a esa violetilla para siempre, que me gusta tenerla ahi, de fantasma de la vida pasada, recordandome de donde vengo.

Un segundito un poco freak

 
Hoy he tocado un caracol que habia en una tapia, ya se que no es algo muy emocionante pero es que a mi los bichos me dan mucho repelus. Es una especie de asquimiedo que me hace caer en el ridiculo la mayor parte de las veces.
El asunto se agudiza cuando los bichos tienen alas y llega a su maximo climax cuando son peludos o puedo verles la cara, es decir, si son suficientemente grandes para distinguir su carita de insecto.
Las mariposas, las abejas, las polillas todas me parecen repulsivas aunque me viera del primer al ultimo capítulo "La abeja Maya".
 
Recuerdo con un escalofrio una de las primeras veces que tuve que cenar en la casa del pueblo… alguno de los niños se habia dejado la ventana de par en par y la luz encendida.
Cuando abri la puerta, la volvi a cerrar de un golpe. Esa cocina era el paraiso de los entomólogos, habia insectos voladores de todo tipo de clases y tamaños. No recuerdo lo que hice aquella noche pero con el tiempo aprendí a cenar mirando solo al plato y no pensar que estan alrededor, sobre todo no pensar.
 
Volviendo al episodio del caracol. He tocado el caracol no sin asco, pero es que me han entrado ganas de tocarlo y total, no hago daño a nadie, ni siquiera al propio interesado al que solo he molestado un poco, lo justo para que se escondiese unos segundos, pero pueden pasar años sin que yo desee tocar un bicho.
 
A veces me vienen ganas de tocar cosas, tengo dias, horas , minutos en los que tengo ganas de tocar cosas aqui o allá. Una barandilla mojada, un perro, la ventanilla del autobus..
El problema es cuando las cosas estan sobre la gente, el otro dia tenia unas ganas enormes de tocarle la chaqueta al chico que iba a mi lado. Era una chaqueta de cuero bueno, nueva de color azul marino, parecia suavisima. Me moria de ganas. Incluso alcé un poco la mano, pero me dije:
 – A donde vas loca? Que va a pensar ese chico cuando le sobes la pierna?
 
Es mas que pensarias tu si un chico te sobase la pierna y cuando tu le pidieras explicaciones, el te dijese que parecia suave?
 
Sinceramente, por lo menos, que no es ni medio normal.
 
Hay otros momentos en los que quisiera tocar a personas que conozco. Tocarle a una la mejilla, a otro las orejas y ese cuello tan escurridizo, la punta de la nariz a esa compañera que me cae tan bien, esas manos tan fuertes a otro…
 
Pero me aguanto las ganas porque, que clase de tarado va regalando caricias porque sí?