Diario de sueños

No son sueños nuevos sino de hace un par de semanas pero creo que deben estar aquí por lo reveladores de las circunstancias en las que se soñaron. Puede que los que pasen por el blog y no me conozcan o no conozcan bien la situación que estoy viviendo actualmente no vean claro su significado pero los que me conocéis de verdad, en carne, hueso y pensamiento, verán claro a través de ellos.

Estos dos sueños corresponden a días diferentes pero hay algo en mi cabeza que me dice que están unidos entre sí así que los publicaré en la misma entrada.

1.Soñé que caminaba por un jardín. Es un jardín frondoso de arboles muy verdes y hermosos. El día es soleado y caminar en el frescor de la sombra es muy agradable.
Al tocar una hoja de los arboles veo que tiene un pequeño gusano verde. Me dan mucho asco los gusanos y la suelto sobresaltada.
Comienzo a fijarme en las demás hojas y veo que todas tienen gusanos verdes y que al moverse a mi paso empiezan a caer sobre mi, me caen sobre el pelo y la ropa, quiero salir de allí cuanto antes.
Me apresuro en llegar a un pequeño claro, el sol brilla con mucha fuerza. En el centro, sobre una hoja enorme reposa una gigantesca oruga verde.

2.
2.1 Tengo 13 o 14 años, quizás menos, todavía formo parte del equipo de baloncesto del colegio. Estamos en los vestuarios, una chica y yo nos estamos duchando después del entrenamiento.
En la pared del final de las duchas hay una puerta marrón, siempre esta cerrada y sé perfectamente que no hay que abrirla bajo ningún concepto. Esta prohibido.

La chica me dice.
– Yo sé donde da esa puerta, voy a abrirla y mirar.

Quiero impedírselo pero para cuando quiero reaccionar, ella ya tiene medio cuerpo fuera. Voy a por ella a tratar por lo menos de que nadie se de cuenta de que abrimos.
Al intentar tirar de ella veo lo que hay al otro lado.
Solo es otro gimnasio, desde donde estoy puedo ver la parte alta de las gradas, un marcador y parte de una cancha.
Es demasiado tarde, ya nos han visto y el entrenador nos grita
– Eh vosotras dos!
Y corre hacia la puerta para echarnos una buena bronca.
No nos da tiempo a cerrar la puerta y entra detrás de nosotras en el vestuario.
Es un hombre y está en nuestro vestuario, pienso que es horrible que esté ahí dentro, no debería estar ahí, es el vestuario de las chicas.
No estoy vestida así que cojo una camiseta y me tapo como puedo doblandome sobre mi misma sentada en el banco.

– No debisteis mirar por esa puerta- nos dice- os la vais a cargar.

La otra chica responde señalándome
– Ha sido idea de ella.

Me quedo atónita, además de advertirla e intentar que no saliera, ahora me acusa de ser la instigadora, no me lo puedo creer!

2.2 Pasamos a estar en la terraza de un bar. Soy ya adulta, estoy tomando algo con algunos compañeros.
Uno de ellos lleva una peluca, es una de esas pelucas de carnaval con rastas y una especie de boina de colores, fea a mas no poder, se ve un poco ridículo.
A él parece hacerle gracia llevarla y me pregunta.

-Estoy guapo? me sienta bien?

Le miro pensando si me lo esta diciendo en serio y le contesto
-Ese no es tu pelo
-Claro que si- me contesta- yo siempre he llevado rastas.

Miro hacia mi derecha y veo que a mi lado hay alguien sentado que es exactamente igual que el pero sin peluca.
Debo poner una cara muy extraña porque me dice.
– Ese soy yo
– No, ese no eres tu, ese es alguien que se te parece, pero no eres tu.
Al mirarlo con detenimiento veo que no es exactamente igual, algunas arrugas mas, algún kilo de mas… es como ver una versión de esa misma persona 10 años después.

El chico de la peluca se levanta de la mesa y nos dice a todos sonriendo.
– Bueno chicos, adiós, os dejo, tengo muchas cosas que hacer pero no os preocupéis, que yo me quedo con vosotros (refiriéndose a su doble).

– Ese no eres tú- le digo- a mi no me engañas. Ese no eres tú.

Pero él se da la vuelta y se va.

Ya sé que aparentemente estos sueños no tienen relación pero de alguna manera están conectados, hay algo que se me escapa pero que sé que los mantiene unidos, acepto sugerencias quizás entre todos descubramos el hilo.

Diario de sueños

Era parte de la organización de un gran evento, era una especie de exposición en la que habia un gran edificio con pequeños espacios parecidos a capillas cerradas con puertas automaticas.
Dentro, se podían ver otros lugares, iglesias, monumentos de todo el mundo, era algo similar a transportadores a otros lugares.
Compruebo la entrada de cada recinto, algunos me inquietan y solo echo un vistazo rapido para asegurarme que todo esta en orden.
Alguien al otro lado del edificio grita
-Las puertas se han cerrado y hay personas atrapadas dentro!
El sistema de seguridad salta y todas las puertas se cierran a la vez. Entonces se desata el pánico, todo el mundo grita y corre de un lado a otro.
Les digo “solo hay que volver a pulsar el botón y todo el mundo podrá salir”  pero nadie parece escucharme.
Salgo de alli, cerca de el edificio hay un centro comercial con una enorme galeria acristalada donde entro.  Hay muchas personas tiradas en el suelo y un hombre de rodillas que me apunta con una pistola
Me grita
-No te muevas, no te muevas o te pego un tiro
Pero yo le miro a los ojos y sé que no. No puede dispararme. No tiene  los huevos necesarios para mirarme y apretar el gatillo.
No tengo alma de heroe, ni intencion de salvar a nadie. La gente sigue en el suelo y yo me levanto despacio y comienzo a caminar hacia la salida.
El cañon de la automatica sigue cada uno de mis movimientos pero la mano que la sujeta tiembla de tension y de rabia.
Sonrío
Lo sabia. Sabia que no seria capaz.

Rabanoaventura: Los concursantes definitivos

Esta semana ha habido expulsiones en la jardinera. Tras una semana de germinado y crecimiento compulsivo era necesario escoger las mejores plantas para dejar espacio a las demás y que se puedan hacer grandes.

Como soy una blanda intente  reubicar las que sacaba en lugar de tirarlas sin mas y ahora tengo dos secciones. La comuna donde se han quedado la mayoría de las plantas y el pisito de solteros donde se han ido 4.

El pisito de solteros es una maceta que compre hace un tiempo para plantar una tarjeta impregnada con semillas que me enviaron hará cosa de dos meses. Con mucha ilusión  la enterré, la regué, la puse al sol y hasta la hablé pero igual que en la vida misma, parece que no importa mucho cuanto plante, riegue, cuide o mime las palabras porque caen en suelo estéril y no dan fruto.

Así que decidí utilizar aquella maceta que después del tiempo seguía vacía, para algo que me proporcionara alguna alegría en lugar de tanta frustración.

Escogí cuatro de las plantas a punto de ser desahuciadas y las replanté. Esa misma noche uno de ellos, a quien llamaremos Solterito nº3, estaba mustio, con las hojas pegadas a la tierra, blandito… se me caía el alma a los pies. Que podía hacer por el? No tenia ni idea, así que hice lo único que sé, regar, y rezar al diosito de las plantas por que se recuperara.

No se si fueron los rezos, el riego, o que tenia que ser así pero al día siguiente Solterito nº3 estaba tieso y pimpante en la maceta y yo mas feliz que una perdiz.

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Supervivientes: Aventura en el balcón

Desde Semana Santa llevaba decidida a llevar a cabo este plan. Antes era algo que me rondaba pero que no llegaba a tomar suficiente fuerza como para dar el paso y empezar.

El curso de agricultura ecologica me dió ese pequeño impulso necesario, para ponerme manos a la obra. El fin de semana pasada quise ir a comprar una orquidea para mi madre y aprovechando que el Pisuerga pasa por Leroy Merlin, me llevé una jardinera grande,10 litros de  tierra y un sobre de semillas de rábanos.

Tradicionalmente en mi casa no hay cosas vivas, somos dos habitantes, vivos por supuesto pero no hay ni peces, ni pajaros, ni perros, ni gatos ni siquiera una planta, porque una vez se me ocurrió traer una, se llenó de gusanos y me daba tanto repelús que no podia ni siquiera tirarla.

Después de aquella experiencia se me quitaron las ganas de tener cosas susceptibles de criar ecosistemas independientes.

Inexplicablemente a finales del invierno pasado empecé a interesarme por la permacultura, la jardineria de guerrilla y la agricultura  urbana y parece que poco a poco todo se fué conjugando hasta llegar al punto en el que me encuentro ahora.

El lunes, con la menguante como mandan los cánones, planté mis semillitas, las tapé con un poco de tierra y las regué esperando que el tiempo hiciera su trabajo.

Durante toda la semana, las he observado de cerca, las he regado cada dos dias y he movido amorosamente la jardinera para que les diera el sol o por lo menos la mayor luz posible.

Esta mañana antes de irme al curso he asomado la cabeza y ahi estaban. Tres de las semillitas habian germinado y asomaban ya entre la tierra!!!! Para la hora de la comida tenia 6  brotes.

Ahora empieza la verdadera aventura, un mes en el que conseguir que esos brotes sobrevivan, crezcan y se conviertan en sabrosos rabanos para nuestra ensalada.

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Caza Gazteiz Abril 2013

El dia no pudo empezar peor, Gazteiz nos dio la bienvenida con un agua que recordaba sospechosamente a la nieve blanda y hacia mas frio del que esperaba.

Tras armarme con un plano decidí recorrer una zona bastante alejada del centro (tan pulido, tan ordenado, tan limpio e institucional), explorar un barrio obrero de los muchos que hay en todas las ciudades.

Frio, viento, lluvia, algo de granizo, sin guantes ni bufanda, sin botas para la lluvia, con un paraguas pequeño para taparnos a mi y al objetivo,las cosas se ponian dificiles.

Menos mal que doblando un par de esquinas empezaron a aparecer uno tras otro algunos de los graffitis y murales mas bonitos que he visto ultimamente, incluso pude ver trabajar y hablar con uno de los graffiteros de la zona. Un lujo.

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Poesia para la supervivencia

mariposa

El Placer de Servir

Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.

Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles
Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.
Aquel que critica, éste es el que destruye, tu sé el que sirve.
El servir no es faena de seres inferiores.
Dios que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera
llamarse así: “El que Sirve”.

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quien?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

Gabriela Mistral